La diabetes mellitus (DM), en especial la diabetes tipo 2 (DM2), se asocia con una carga microvascular sistémica que también puede hacerse visible en la capilaroscopia. La literatura reciente ha reforzado la relación entre DM y hallazgos como tortuosidad, ectasia, hemorragias, áreas avasculares y neoangiogénesis, y ha empezado a explorar el vínculo entre las alteraciones capilaroscópicas y retinopatía y nefropatía, con el apoyo de modelos predictivos basados en aprendizaje automático; aun así, la técnica continúa siendo hoy más prometedora como biomarcador de investigación y apoyo fenotípico que como prueba estándar de cribado clínico [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10].

  • La señal más consistente se encuentra más en DM2 que en diabetes tipo 1 (DM1): un metaanálisis reciente encontró asociaciones significativas entre diabetes y tortuosidad, morfología anormal, ectasia, capilares bushy, hemorragias o áreas avasculares, siendo estas particularmente patentes en pacientes con DM2 [1].
  • En pacientes con retinopatía diabética, otro metaanálisis de 2025 mostró que esta condición se asociaba con capilares gigantes, neoangiogénesis, hemorragias, tortuosidad y áreas avasculares en mayor medida que en pacientes diabéticos sin retinopatía [2].
  • La evidencia es, asimismo, más sólida cada vez en el caso de la nefropatía: albuminuria, descenso de tasa de filtrado glomerular estimada (eGFR) y categorías Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) de mayor riesgo se han asociado con más tortuosidad, formas anormales y patrones capilaroscópicos anómalos [3, 4].
  • El mensaje clínico todavía debe ser prudente: la capilaroscopia no sustituye al fondo de ojo, albuminuria, eGFR ni evaluación vascular estándar en personas con DM [1, 2, 3, 4].
  • Fuera del contexto reumatológico, una de las aplicaciones más prometedoras se localiza en el ámbito de la investigación y ciencia de datos: cuantificar grandes bases de datos capilaroscópicos para explorar asociaciones entre fenotipos microvasculares y complicaciones diabéticas [5].
  • Evidencia insuficiente / no encontrada. No existe por ahora soporte suficiente para recomendar la capilaroscopia como cribado rutinario de complicaciones microvasculares en todas las personas con DM.

Ruta de aprendizaje

Si quieres valorar la capilaroscopia como marcador de microangiopatía en DM, aquí encontrarás qué puede aportar hoy y qué sigue siendo todavía exploratorio. Te resultará especialmente útil si ya has revisado IA, cuantificación y reproducibilidad, porque en DM pesa más la lectura cuantitativa y longitudinal que la búsqueda de un patrón cerrado [1, 2, 3, 4, 5].

Por qué es interesante en DM

La lógica fisiopatológica es fuerte. La DM daña el endotelio, altera la perfusión y favorece el remodelado microvascular; por tanto, tiene sentido explorar si parte de ese daño puede detectarse en la región periungueal [1, 2, 3, 4].

La diferencia con respecto a la esclerosis sistémica es esencial. En DM no buscamos un patrón capilaroscópico único, sino un conjunto de señales de daño microvascular crónico. Esta diferencia cambia la forma de leer la prueba. No se trata de preguntar: “¿existe patrón diabético?”, sino “¿existe un perfil microvascular compatible con mayor carga de microangiopatía?” [1, 6].

Un reciente metaanálisis resume bien el estado del arte. Sobre 10 estudios y 1.423 participantes, demostró la existencia de asociaciones significativas entre DM y tortuosidad, morfología anormal, ectasia, capilares bushy, hemorragias, áreas avasculares, capilares bizarros y capilares meandriformes; además, el análisis por subgrupos sugirió una señal más patente en DM2 que en otros escenarios [1]. Aunque este resultado no convierte la técnica en estándar clínico, sí justifica considerarla como un biomarcador emergente prometedor.

Qué hallazgos se repiten

Aunque la literatura refleje cierta controversia, algunas alteraciones se repiten con suficiente consistencia como para considerar la existencia de un patrón reconocible [1, 3, 6, 7, 8, 9].

Las alteraciones más frecuentes son tortuosidad, ectasia o dilatación, hemorragias, áreas avasculares, morfología anormal y neoangiogénesis. En estudios individuales previos ya aparecía esta constelación; por ejemplo, Maldonado et al describieron en 2017 un predominio de capilares tortuosos, áreas avasculares y ectasias en personas con DM, con mayor daño en quienes acumulaban más comorbilidad vascular [6]. Un reciente metaanálisis ha añadido valor adicional al confirmar que estas asociaciones no son hallazgos aislados [1].

Una lectura práctica de la evidencia recomienda separar los hallazgos leves de los perfiles con mayor alteración. Por ejemplo, una pequeña tortuosidad aislada en un paciente diabético apenas modifica el escenario. En cambio, la combinación de tortuosidad marcada, hemorragias repetidas, meandros, neoformación y áreas avasculares sí sugiere una microangiopatía de mayor carga [1, 2, 6, 7, 8, 9].

Capilar arborescente como ejemplo morfológico de neoformación A. Neoformación
Espacio sin capilares compatible con un área avascular B. Área avascular
Hemorragia microvascular como ejemplo morfológico C. Hemorragia
Figura 1. En DM predominan hallazgos de daño microvascular crónico, sin un patrón único comparable al de esclerosis sistémica. Los paneles muestran ejemplos morfológicos del banco general y no proceden de casos diabéticos documentados; ilustran los dominios que deben cuantificarse, no un patrón diagnóstico de DM.
HallazgoRiesgo en DM [OR (IC del 95%)]Lectura prudente
Tortuosidad8,33 (2,31-30,04)Frecuente, pero no específica; gana peso si se combina con otros dominios
Morfología anormal5,00 (3,03-8,26)Refuerza carga microvascular, pero no define un patrón por sí sola
Ectasia / dilatación4,86 (2,56-9,20)Puede reflejar remodelado vascular crónico
Hemorragias5,33 (2,31-12,34)Más relevantes si son múltiples y no explicables por trauma
Áreas avasculares6,14 (1,40-26,86)Sugieren rarefacción y podrían asociarse con complicaciones microvasculares
Capilares bushy / neoformación29,09* (5,90-143,55)Señal intensa, aunque los estudios son pocos y los resultados no son unánimes

Se muestran los resultados de un metaanálisis en el que se calculó cómo aumenta la posibilidad de que el paciente con DM desarrolle alteraciones microvasculares abordables mediante capilaroscopia [1].

*Capilares bushy. IC, intervalo de confianza; OR, odds ratio.

Retinopatía, nefropatía y otras complicaciones

Actualmente, el área con mayor interés clínico se centra en la relación entre capilaroscopia y complicaciones microvasculares establecidas, sobre todo retinopatía y nefropatía [2, 3, 4, 7, 8, 9].

Retinopatía diabética

Uno de los dos metaanálisis de 2025 ya citados analizó los hallazgos capilaroscópicos en el contexto de esta complicación. Incluyó 1.349 pacientes con DM, de los que 628 presentaban retinopatía. Se encontró de modo consistente que los pacientes con retinopatía presentaban mayor diámetro arteriolar y más capilares bushy, neoformación, capilares gigantes, tortuosidad, hemorragias, meandros y áreas avasculares [2]. La magnitud de algunas asociaciones fue notable, como atestiguan las odds ratio (OR) [intervalo de confianza (IC) al 95%] de 8,37 (5,07-13,80) y 7,92 (2,68-23,38) que se obtuvieron para capilares gigantes y para áreas avasculares, respectivamente [2].

Estos hallazgos siguen la línea de los encontrados en estudios clínicos previos. En 2018, Bakirci et al encontraron más hemorragias, ectasias, gigantes y neoangiogénesis en pacientes con DM2 y retinopatía que en pacientes diabéticos sin retinopatía [8]. En un estudio posterior, Okabe et al analizaron longitudinalmente una serie de variables y observaron una reducción progresiva del número, longitud y anchura capilar conforme aumentaba la gravedad de la retinopatía [9]. En conjunto, estos trabajos sugieren la existencia de una asociación real, aunque todavía insuficiente para reemplazar, durante el cribado diagnóstico, el fondo de ojo o las técnicas oftalmológicas estándar [2, 8, 9].

Nefropatía diabética

La literatura centrada en este campo ha crecido rápidamente en los últimos años. Un estudio de 2022 permitió ver que los pacientes con albuminuria presentaban más aneurismas capilares, hemorragias, tortuosidad, neoformaciones y capilares bizarros que los controles; además, se correlacionó la albuminuria con la tortuosidad [3]. Un estudio reciente confirmó este hallazgo en una cohorte mayor, en la que se documentaron diferencias significativas en el impacto de esta alteración con arreglo a eGFR y categorías KDIGO, observándose más distribución en “coma” y mayor proporción de formas anormales en los grupos con peor función renal [4].

Desde una lectura clínica rigurosa, la conclusión correcta no es que la capilaroscopia diagnostique retinopatía o nefropatía. Lo que sí parece plausible es que refleje parte de la carga sistémica de microangiopatía y que, en el futuro, pueda ayudar a enriquecer modelos de riesgo multimodales [2, 3, 4].

Diagrama de la asociación entre capilaroscopia, retinopatía y nefropatía diabética
Figura 2. La asociación con retinopatía y nefropatía es uno de los argumentos más sólidos para estudiar capilaroscopia en DM. Figura original basada en las asociaciones descritas en las referencias 2-4; no representa una herramienta diagnóstica.

DM1, DM2 y prediabetes

No toda la evidencia diabetológica apunta en la misma dirección. A día de hoy, la evidencia parece más sólida en DM2, ya que, desde una perspectiva histórica, los resultados en DM1 han sido más inconsistentes [1, 7].

El metaanálisis de 2025 ya permitió observar que las asociaciones eran especialmente patentes en DM2 [1]. Resulta destacable el trabajo de Lisco et al en 2023, en el que se usó videocapilaroscopia computarizada en 102 pacientes con DM2 y se pudo observar una asociación entre alteraciones capilaroscópicas, perfil clínico y carga metabólica [7]. En cambio, los estudios anteriores centrados en DM1 no siempre pudieron demostrar diferencias morfológicas claras con respecto a los controles, incluso en presencia de retinopatía o vasculopatía establecida [10].

También merece atención el espacio intermedio de la prediabetes. Ya en la pasada década, un estudio demostró que las personas con prediabetes presentaban más alteraciones capilaroscópicas de distribución y morfología que los sujetos sanos, aunque la magnitud era menor que la determinada en DM2 [11]. Esta línea de trabajo es interesante, porque sugiere que la región periungueal podría experimentar daño microvascular temprano. De todos modos, la evidencia es todavía demasiado limitada como para usarla como herramienta de detección poblacional.

Diagrama del gradiente de evidencia entre DM1, prediabetes y DM2 con complicaciones microvasculares
Figura 3. La señal capilar parece más consistente en DM2 con complicaciones microvasculares que en DM1, situándose la prediabetes en una zona intermedia todavía exploratoria. Figura original basada en las referencias 1, 7, 10 y 11; el gradiente resume consistencia poblacional y no representa progresión individual.

IA y conjuntos de datos en DM

La DM es uno de los contextos donde la combinación de capilaroscopia e inteligencia artificial (IA) podría tener más recorrido, precisamente porque existe una gran cantidad de pacientes y de desenlaces microvasculares cuantificables [5].

En un estudio que reclutó a 120 pacientes se logró analizar hasta 5.236 imágenes, lo que permitió generar un modelo basado en redes convolucionales que, aunque con una capacidad modesta para predecir eventos cardiovasculares, retinopatía, albuminuria o hipertensión, alcanzó un área bajo la curva ROC (AUROC) de 0,84 para identificar la presencia de DM [5]. Este resultado no convierte a la IA capilaroscópica en herramienta de cribado clínico, pero sí demuestra que la información periungueal es suficientemente sólida como para ser explotada computacionalmente.

Desde el punto de vista metodológico, la DM presenta una ventaja y un problema. La ventaja es obvia: el volumen potencial de datos es enorme, lo cual permite construir y comparar conjuntos de datos mucho mayores que en muchas enfermedades raras reumatológicas. El problema es que las etiquetas clínicas son heterogéneas y dependen de desenlaces compuestos, tiempos de evolución, tratamiento y comorbilidades. Por eso, tal y como sucede en otros ámbitos de la biomedicina en los que se pretende extraer beneficios del uso de la IA, el control de calidad y la estandarización son tan importantes como el propio algoritmo [5].

Cómo usar la técnica sin sobreestimar sus capacidades

El principal riesgo en DM es presentar la capilaroscopia como si ya fuera un cribado establecido de retinopatía o nefropatía. La literatura no permite dar ese salto [1, 2, 3, 4, 5].

  • Úsala como biomarcador complementario de microangiopatía, no como sustituto de pruebas estándar.
  • Describe dominios concretos y evita hablar de “patrón diabético” como si fuera un constructo validado.
  • Si se relaciona con retinopatía o nefropatía, formula la conclusión en términos de asociación, no de diagnóstico.
  • Prioriza DM2 con complicaciones microvasculares cuando selecciones pacientes para investigación o evaluación exploratoria.
  • Si se usa con IA, exige calidad de imagen, diseño prospectivo y validación externa antes de inferir utilidad asistencial.

Casos clínicos abreviados

Caso 1. DM2 con retinopatía no proliferativa

Un paciente con DM2 de larga evolución y retinopatía muestra tortuosidad marcada, hemorragias y áreas avasculares. La capilaroscopia es coherente con una carga microvascular alta, pero no aporta más que el fondo de ojo para clasificar la retinopatía; su valor reside en apoyar el fenotipo sistémico y, si se estudia en cohortes, enriquecer modelos de riesgo [2, 8, 9].

Caso 2. Cohorte de DM2 y albuminuria

Un grupo de investigación analiza tortuosidad, formas anormales y densidad capilar en pacientes con DM2 y distintos niveles de albuminuria. Aquí la capilaroscopia puede ser útil porque permite cuantificar la microangiopatía de forma no invasiva y comparar subgrupos, pero la interpretación sigue dependiendo de eGFR, albúmina/creatinina y otras variables clínicas tradicionales [3, 4].

FAQ

¿Existe un patrón capilaroscópico específico de DM?

No de forma validada. Lo más correcto es hablar de un conjunto de alteraciones microvasculares frecuentes, no de un patrón único [1, 6].

¿En qué tipo de DM hay una señal más consistente?

Principalmente en DM2, donde la asociación con hallazgos capilaroscópicos y con complicaciones microvasculares está mejor documentada [1, 2, 3, 4, 7].

¿Puede sustituir el cribado de retinopatía?

No. La evidencia actual no respalda usarla en lugar de la evaluación oftalmológica estándar [2, 8, 9].

¿Posee valor en nefropatía diabética?

Puede reflejar carga microvascular y se ha asociado con albuminuria y peor función renal, pero no reemplaza a los marcadores renales estándar [3, 4].

¿La IA cambia algo en este campo?

Sí, sobre todo en investigación y explotación de grandes conjuntos de datos, pero todavía no existe evidencia suficiente como para recomendar su implantación rutinaria con fines clínicos [5].

¿Sirve para prediabetes?

Existen señales preliminares de alteraciones microvasculares tempranas, pero la utilidad clínica es todavía muy incierta [11].

Glosario

Microangiopatía diabética
Daño de pequeño vaso asociado a hiperglucemia crónica, inflamación endotelial y remodelado vascular, con expresión en retina, riñón, nervio periférico y otros territorios.
Capilar bushy
Capilar con forma anormal o arborización marcada, interpretado como señal de neoangiogénesis o remodelado desordenado.
Prediabetes
Estado metabólico previo a DM establecida, donde pueden aparecer señales tempranas de alteración microvascular.
KDIGO
Sistema de clasificación del riesgo renal crónico basado en filtrado glomerular y albuminuria.
Biomarcador de investigación
Variable útil para explorar asociaciones o construir modelos pronósticos, aunque todavía no posea un papel clínico estándar.

Referencias

  1. He W, Zhang M, Mao R, Han C, Shi L, Wu H. Association between nailfold capillaroscopic findings and diabetes: a systematic review and meta-analysis. Acta Diabetol. 2025;62(7):983-999. DOI: 10.1007/s00592-025-02520-4. PMID: 40332561.
  2. Yan Q, Chen SS, Lu XT, Chen H, Han CY, Wu HQ, et al. Association between findings in nailfold capillaroscopy and diabetic retinopathy: a systematic review and Meta-analysis. Int J Ophthalmol. 2025;18(6):1123-1130. DOI: 10.18240/ijo.2025.06.20. PMID: 40534817.
  3. Yilmaz U, Ayan A, Uyar S, Inci A, Ozer H, Yilmaz FT, et al. Capillaroscopic appearance of nailfold vasculature of diabetic nephropathy patients. Arch Endocrinol Metab. 2022;66(3):295-302. doi: 10.20945/2359-3997000000475. PMID: 35551680.
  4. Hsu PC, Liao PY, Huang SW, Chang HH, Chiang JY, Lo LC. Nailfold capillary abnormalities as indicators of diabetic nephropathy progression: a cross-sectional study in type 2 diabetes. Ann Med. 2025;57(1):2458766. DOI: 10.1080/07853890.2025.2458766. PMID: 39898556.
  5. Shah R, Petch J, Nelson W, Roth K, Noseworthy MD, Ghassemi M, et al. Nailfold capillaroscopy and deep learning in diabetes. J Diabetes. 2023;15(2):145-151. doi: 10.1111/1753-0407.13354. PMID: 36641812.
  6. Maldonado G, Guerrero R, Paredes C, Ríos C. Nailfold capillaroscopy in diabetes mellitus. Microvasc Res. 2017;112:41-46. doi: 10.1016/j.mvr.2017.03.001. PMID: 28274735.
  7. Lisco G, Triggiani V. Computerized nailfold video-capillaroscopy in type 2 diabetes: A cross-sectional study on 102 outpatients. J Diabetes. 2023;15(10):890-899. DOI: 10.1111/1753-0407.13442. PMID: 37424059.
  8. Bakirci S, Celik E, Acikgoz SB, Erturk Z, Tocoglu AG, Imga NN, et al. The evaluation of nailfold videocapillaroscopy findings in patients with type 2 diabetes with and without diabetic retinopathy. North Clin Istanb. 2018;6(2):146-150. doi: 10.14744/nci.2018.02222. PMID: 31297481.
  9. Okabe T, Kunikata H, Yasuda M, Kodama S, Maeda Y, Nakano J, et al. Relationship between nailfold capillaroscopy parameters and the severity of diabetic retinopathy. Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol. 2024;262(3):759-768. doi: 10.1007/s00417-023-06220-z. PMID: 37874367.
  10. Trapp RG, Soler NG, Spencer-Green G. Nailfold capillaroscopy in type I diabetics with vasculopathy and limited joint mobility. J Rheumatol. 1986;13(5):917-920. PMID: 3820201.
  11. Hsu PC, Liao PY, Chang HH, Chiang JY, Huang YC, Lo LC. Nailfold capillary abnormalities are associated with type 2 diabetes progression and correlated with peripheral neuropathy. Medicine (Baltimore). 2016;95(52):e5714. doi: 10.1097/MD.0000000000005714. PMID: 28033273.

Última actualización: 26 de agosto de 2026.

Uso informativo: Este contenido tiene fines educativos y no sustituye la valoración clínica individual, las guías aplicables ni la interpretación por profesionales con experiencia en capilaroscopia.